Perros pastores conductores: inteligentes, sensibles y apasionados por el trabajo

Dentro de este grupo encontramos razas tan conocidas como el Pastor Catalán, el Pastor de los Pirineos, el Pastor Australiano, el Kelpie Australiano, el Antiguo Perro Pastor Inglés, el Border Collie, el Collie Barbudo, el Collie de Pelo Largo, el Boyero Australiano o el Welsh Corgi Cardigan, entre muchas otras.

Los primeros perros utilizados para conducir y manejar rebaños procedían de perros primitivos que conservaban intactos sus impulsos predatorios. A lo largo de generaciones se fueron seleccionando aquellos individuos capaces de acechar, perseguir y controlar el movimiento del ganado sin llegar a dañarlo. También se favorecieron los perros con mayor resistencia física para trabajar durante horas en terrenos difíciles y, sobre todo, aquellos con una extraordinaria capacidad para colaborar con las personas.

El resultado es probablemente el grupo de perros con mayor predisposición a entender y comunicarse con el ser humano. Son perros cuya principal motivación es el trabajo realizado junto a su referente. Necesitan sentirse útiles, recibir instrucciones claras y participar en actividades que tengan un propósito.

Así que destacan por su elevado impulso colaborativo. Están constantemente pendientes de su entorno, de las emociones de las personas con las que conviven y de las indicaciones que reciben. Además, suelen ser perros muy responsables, que funcionan especialmente bien cuando su vida está estructurada mediante normas claras, rutinas estables, trabajo y momentos de juego.

Sin embargo, estas mismas cualidades pueden convertirse en un desafío si sus necesidades no se satisfacen adecuadamente. Su fuerte necesidad de control puede hacer que intenten gestionar el comportamiento de otros perros, de los animales con los que conviven e incluso de las personas de la familia. No es raro observar conductas como perseguir bicicletas, corredores, coches, patinetes o gatos, o incluso intentar dirigir el movimiento de los niños mordisqueando pies o tobillos.

También son perros especialmente sensibles a los estímulos del entorno y con una elevada emocionalidad. Algunos individuos pueden mostrar hipersensibilidad al movimiento, a las luces, a las sombras o a determinados sonidos, lo que favorece la aparición de ladridos excesivos, conductas territoriales, estados de hiperactivación o una elevada reactividad emocional.

Aprenden con una rapidez extraordinaria. Precisamente por ello, también pueden desarrollar con facilidad comportamientos obsesivos si toda su vida gira alrededor del trabajo o de una única actividad, como la pelota o el frisbee. Su motivación puede llegar a ser tan intensa que les cueste desconectar y relajarse.

Por este motivo, convivir con un perro de este grupo requiere algo más que proporcionarle ejercicio físico. Es fundamental ayudarle a desarrollar una buena autorregulación emocional mediante pausas frecuentes, momentos de calma y actividades que favorezcan el descanso mental. Encontrar el equilibrio entre la estimulación física y cognitiva que necesitan y la capacidad de relajarse es una de las claves para prevenir la frustración, el estrés y la aparición de conductas problemáticas.

En general, no son perros diseñados para pasar muchas horas solos o confinados dentro de casa. Necesitan participar en la vida familiar, tener un propósito y mantener una relación estrecha con sus referentes.

Cuando sus necesidades son comprendidas y respetadas, los perros pastores conductores se convierten en compañeros extraordinarios: inteligentes, leales, enormemente sensibles y capaces de establecer una conexión con las personas difícil de igualar por otros grupos de razas.

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