Perro trabajando el miedo a personas

Perro con miedo a personas

Superando el miedo al contacto con personas mediante la técnica del Human Body Gym

El miedo y la inseguridad son dos aspectos que afectan con mucha frecuencia a los perros, tanto en nuestras casas como en protectoras. No son “malos” per se.

Cuando se activan en los momentos adecuados, permiten al perro resolver de forma funcional la situación que se le ha presentado. Y, si después se desactivan de manera saludable, hablamos de un miedo adaptativo, porque le permite mantenerse a salvo de posibles situaciones peligrosas.

Pero cuando el miedo se activa con demasiada frecuencia, o el perro tarda mucho tiempo en recuperarse de esos episodios, acaba ocupando demasiado espacio en su vida. Incluso puede llegar a aparecer ante estímulos que no implican ningún riesgo real.

Más aún, cuando esta activación del miedo se repite con frecuencia, es habitual que los perros generalicen el miedo del estímulo concreto a toda la situación en la que aparece. Un perro con miedo al ruido de los truenos puede empezar a mostrar síntomas de miedo simplemente cuando comienza a llover. Y, desde ahí, extenderlo a otras situaciones, en otros contextos, y derivar en una inseguridad más generalizada.

En definitiva, el miedo y la inseguridad pueden llegar a impedirles tener una vida satisfactoria. Pero se pueden trabajar.

La manera de hacerlo depende mucho del tipo de miedo (no es lo mismo un miedo a los truenos que a personas o a otros perros), del nivel de afectación (si el perro llega a bloquearse y es incapaz de reaccionar, o si solo muestra una alteración emocional moderada) y también de la personalidad y sensibilidad individual.

Pero hay algo que siempre resulta fundamental: trabajar desde el respeto absoluto a sus tiempos y sus distancias, sin forzar.

En el adiestramiento más tradicional, la técnica estrella en el trabajo con el miedo suele ser la desensibilización. Esto significa ir exponiendo al perro al estímulo que desencadena la reacción de forma progresiva, aumentando poco a poco su intensidad y/o cercanía.

Sin embargo, aunque esta técnica puede llevar en ocasiones a buenos resultados, es necesario tener un cuidado extremo, analizando al mínimo detalle cómo está afectando al perro lo que estamos haciendo, para no conseguir justamente el efecto opuesto al que buscamos.

Por ello, antes de iniciar este tipo de trabajo, resulta fundamental:

1. Disminuir su nivel de estrés

  • Proporcionándole rutinas lo más predecibles posible (horarios de paseo, comida y descanso).

  • Fomentando los momentos de calma.

  • Realizando trabajos de olfato.

  • Ofreciéndole masticables adecuados.

  • Manteniendo un ejercicio físico moderado.

2. Fomentar su autonomía y su sentido de autoeficacia

  • A través de paseos en entornos naturales, donde pueda explorar de manera calmada y escoger sus propias opciones.

  • Ofreciéndole pequeños retos que pueda superar.

En este sentido, la propiocepción es una herramienta maravillosa para ayudar a perros inseguros o con miedos a desarrollar su sentimiento de autoeficacia.

Puede trabajarse en interiores, creando pequeños recorridos con obstáculos que tengan que sortear y que les hagan reajustar ligeramente el equilibrio al pisarlos. Pero, de forma más natural y efectiva, podemos aprovechar los obstáculos que ofrece el entorno: piedras en un río, troncos caídos, caminos irregulares o terrenos de montaña.

Si llevamos este trabajo un paso más allá y utilizamos al propio referente humano como parte del ejercicio -por ejemplo, pasando por debajo de nuestras piernas o subiéndose sobre nosotros-, podemos empezar a trabajar también el miedo hacia las personas de una manera muy respetuosa y progresiva.

Es lo que llamamos Human Body Gym.

Y este trabajo puede extenderse, poco a poco, a otras personas con las que el perro tenga menos confianza, siempre de manera gradual y cuidando su estado emocional.

3. Favorecer su regulación emocional a través de un grupo estable de perros amigos

Las interacciones con un grupo de perros estable y bien escogido en función de la personalidad del perro permiten llevar a cabo un importante aprendizaje social y adquirir herramientas que después podrán trasladarse a otros contextos de la vida cotidiana.

Esto es precisamente lo que trabajamos en nuestros Grupos Estables: salidas y experiencias en las que los perros pueden desarrollar mayor autonomía, regulación emocional y seguridad, siempre desde el respeto a sus necesidades individuales.

Si quieres conocer cómo trabajamos este tipo de procesos en un entorno natural, respetuoso y estable, puedes encontrar más información en la sección de Grupos Estables.

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