Perros nórdicos, de tipo spitz y primitivos: espíritus libres

Dentro de este grupo encontramos perros como el Husky siberiano, el Alaskan Malamute, el Samoyedo, el Akita Inu, el Shiba Inu, los distintos tipos de spitz, el Chow Chow o los podencos.

ejemplos de perros del grupo nordicos, spitz y primitivos

Muchos de ellos proceden de Asia y África y convivieron durante miles de años junto a comunidades humanas primitivas, beneficiándose mutuamente. Fueron seleccionados por sus capacidades para la caza, la vigilancia, el desplazamiento o la supervivencia en entornos hostiles, conservando hasta hoy una enorme carga instintiva.

Si hubiera que definirlos de alguna manera, probablemente podríamos decir que son, tendencialmente, espíritus libres.

Son perros que aman -y necesitan para mantenerse equilibrados- el contacto con la naturaleza. Explorar, rastrear, perseguir estímulos y dar salida a su impulso predatorio forma parte de quienes son. Pueden tolerar periodos de calma o aburrimiento en casa, pero cuando aparece la oportunidad, durante el paseo o en un entorno abierto, es frecuente que prioricen seguir sus propios intereses. De ahí su fama de escapistas.

Y no, tener un buen vínculo con ellos no significa necesariamente que vayan a permanecer siempre cerca de ti. Por lo general no tardan demasiado en volver, pero no suelen ser perros pendientes constantemente del humano ni especialmente orientados a complacer. Si necesitas tener a tu perro siempre a la vista, caminando pegado a ti o atento a cada indicación, quizá este no sea el grupo más adecuado para ti.

Precisamente por todo esto, algunos de estos perros pueden tener dificultades para adaptarse a entornos muy urbanos o excesivamente restrictivos. Muchos son reservados, relativamente introvertidos y selectivos en sus relaciones sociales, aunque dentro de su grupo suelen mostrar una gran sociabilidad, especialmente los nórdicos.

Además, son perros autónomos e independientes. No suelen responder bien a la imposición constante ni a los conflictos directos. Con ellos, la convivencia funciona mucho mejor desde la negociación, la coherencia y el respeto mutuo, casi como si la relación fuese un contrato entre iguales. Pero hay algo importante: si sienten engaño o pérdida de confianza, es difícil recuperarla.

Los spitz y muchos podencos, además, tienden a vocalizar para alertar o defender el territorio, por lo que no siempre son la mejor elección para vivir en pisos con escasa tolerancia al ruido.

Convivir con un perro de este grupo implica aceptar que no fue creado para satisfacer todas nuestras expectativas humanas. Y quizá ahí reside precisamente su belleza: en aprender a encontrarnos a medio camino entre lo que nosotros queremos y lo que ellos necesitan ser.

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